Últim Cavall: Shoegaze bonito.

Uno de los EP's de shoegaze e indie-pop de la temporada

Rafa Monzó y Francesc Pascual, ambos ex-Bulma, son dos melómanos inquietos que nos acaban de traer uno de los EP's de shoegaze más bonitos de la temporada 2015-2016 con su nuevo grupo Últim Cavall.

Últim Cavall -gotcha.esCantado exclusivamente en catalán y con la colaboración de Jordi Moncho como músico auxiliar en coros, bajo y sintetizadores su propuesta es algo que echábamos de menos dentro de la música catalana. Al menos con la calidad que este dúo-trio demuestra en este trabajo de 5 canciones. Sus influencias, al menos según ellos mismos afirman, van desde The War on Drugs, a American Football, pasando por Damien Jurado, Woods y Pedro The Lion. Pero lo cierto es que musicalmente nadan más entre el shoegaze, el dreampop y la folktrónica, propuestas que sumadas a la personal voz de Rafa Monzó, oscura, susurrante y onírica dotan a Últim Cavall de un toque propio y único. Además las cinco canciones del EP son lo suficientemente variadas, dentro del espectro estilístico en el que se mueven, para que pese a su corta duración, su propuesta no se haga cansina y repetitiva sino, más bien, todo lo contrario.

Dentro de esta variedad Últim Cavall empiezan su trabajo con El Bosc, un tema  denso y oscuro, casi susurrante, con una melodía melancólica a la que los teclados confieren una atmósfera onírica, como la imagen de un bosque en los primeros compases del invierno. Pese a construirse en estas coordenadas, El Bosc acaba transformándose para acabar acercándose hacia un toque que muta la melancolía en épica, dando buena muestra de la versatilidad de Rafa y Francesc.

En cambio, La Casa Cremada, tiende hacia un pop más luminoso, con un bajo saltarín que lleva el peso melódico junto al punteo de la guitarra para que, de nuevo hacia el final del tema, el tempo se acelere un poco más y el peso melódico se traslade hacia esos teclados luminosos y esperanzados.

Con Criatures, volvemos a coordenadas más cercanas a Slowdive por su melancolismo melódico y esas guitarras shoegaze que arrastran los acordes, hasta abrirse hacia la epicidad de ese estribillo redondo. El tema navega entre esa dualidad, sabiendo conjugar los momentos de calma y melancolía con los súbitos arrebatos del estribillo, con una parte instrumental que sabe mantener la tensión hasta explotar de nuevo en el estribillo final que cierra el tema, convirtiéndose, para mí, en el tema más redondo de los cinco que configuran el EP.

Oceans es puro indie-pop, que puede recordar a las propuestas de Los Planetas de Pop. Acompañados a los coros por Valle Plaza, el tema suena a puro noventas y es de nuevo una propuesta más saltarina y festiva, con ese bajo repetitivo y de nuevo alegre como en La Casa Cremada. Últim Cavall demuestran que se mueven con igual calidad en los dos extremos de su propuesta, llegando a la excelencia en cualquiera de las dos.

Papers cierra el trabajo moviéndose, de nuevo en coordenadas similares a las de Los Planetas. Pero esta vez se asemejan a los de Floren y J en temas como La Copa de Europa, o La Guerra de las Galaxias, los más shoegaze, es decir, esos temas que empiezan lentos, con voces que apenas se entienden convirtiéndose más que en transmisores de letras en transmisoras de estados emocionales y que acaban en una orgía ruidista y desgarradora.

Últim Cavall han acertado de pleno con su propuesta y con su calidad musical, con un EP que anticipa la segura calidad de su futuro álbum, en el que se supone que están trabajando y que veremos muy pronto. Propuestas así hacían falta en Cataluña, ya no tanto por el estilo, sino por la calidad que se le pide. Estamos de enhorabuena.

 

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