Crónica: Niño Burbuja + Dear Alice. Sala Monasterio 23 Marzo 2013

Niño Burbuja

Hace unos días, con motivo de la crónica del concierto en la sala Alfa de Pytra Oyster y 9m lied, nos hacíamos eco del escaso público asistente a este tipo de conciertos. Tal vez podríamos usar como disculpa que, ciertamente, las bandas antes mencionadas, apenas cuentan con difusión mediática y con trabajos publicados, no siendo esto objeto de menosprecio hacia la calidad de su material. Pero es que ni Dear Alice ni Niño Burbuja son dos bandas desconocidas hoy por hoy. Dear Alice, con su EP Idiosincrasy son una banda que hemos querido reseñar, pero que no hemos hecho a la espera de la publicación de nuevo material que confirme lo escuchado en el EP. Y Niño Burbuja son, desde la publicación de Calpico, la gran esperanza blanca del indie pop electrónico en España como ya reseñamos en su día. Por eso nos duele, y mucho, que enfrente de estas dos enormes bandas que tienen una de las mejores proyecciones musicales del momento, apenas se reúnan 40 personas tirando alto. Desde aquí no nos cansaremos de decirlo, ante la crisis actual entendemos que la asistencia a conciertos es una de las cosas en las que en su mayoría todos recortamos, pero ver por 7 euros a Dear Alice y Niño Burbuja con tus amigos, tomándote una cerveza es una de las mejores alternativas de ocio que encontramos ese sábado 23 de Marzo. En serio, o apoyamos a nuestras bandas, nuestras escenas locales y asistimos en la medida de lo posible a estos eventos, o esto se muere. Y luego lloraremos.

           
                                                                                   (Kamchatka rocks)

Pero dejémonos de reivindicaciones que se salen de lo meramente musical y vayamos a lo que se vio en la Monasterio. Los primeros en salir fueron los de Barcelona. Dear Alice son una banda con un enorme futuro por delante capaces de dar un directo potente a medio camino entre el rock y el pop bailongo,  a veces entre We Have Band o Metric y otras con un sonido más brit-popero. Alternándose a las voces y al liderazgo visual y escénico, Sergi y Marina, guitarra y teclista, fueron poco a poco desgranando los temas de este Idiosincrasy, su segundo EP, dejando a la poca gente allí reunida con ganas de más. A destacar sobre todo las tablas demostradas y el sonido del bajo tan deudor de Peter Hook.

Y así con toda la carne dispuesta para ser metida en el asador aparecieron Niño Burbuja, con una propuesta mucho más bailable esta vez, que en su anterior visita a Barcelona en la Sidecar. Y a mí me hicieron bailar, pese a la fría acogida del público barcelonés (en serio, que coño le pasa a la gente en Barcelona que le cuesta más bailar que a Stephen Hawking bajarse los pantalones), temas como Arden Playas, su bailonga versión del One Nation Under On Groove, Fuentes de Energía o la mediterránea Dénia que tuvo a Cristian intentando mover a las anquilosadas hordas viejunas del público y a Dani, el máster de las teclas, como improvisado gogó.

Niño Burbuja dándolo todo

Pero si hubo un momentazo a recordar, al menos para el que suscribe es atreverse al poco de empezar el concierto con un tema como Microsoñadores y sus más de 10 minutos en directo. El tema es, para Gotcha el mejor de su Calpico y tal vez una apuesta arriesgada en directo por la exigencia vocal, pero Niño Burbuja salieron indemnes y dieron un enorme concierto pese a los pocos asistentes y a la frialdad de los mismos. Pero es en estas plazas donde se curten los buenos toreros  y donde se hace callo  profesional. Simplemente decir que esperamos verlos pronto de nuevo por aquí y que si Niño Burbuja no fueran españoles estarían de cabeza de cartel en algunos de los múltiples festivales que se darán cita en nuestro país este verano.

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