Ada Van: Trovadores del nuevo siglo

El segundo EP de Ada Van es una muestra de lirismo a semblanza de unos trovadores del rock, en el que lo que importa es usar la música para contar historias.

Ada Van - Reseña Ep 2Ada Van nos traen su segundo EP, tras “El Llano en Llamas”, un trabajo titulado como el grupo y que es un salto de calidad, sin desmerecer las canciones anteriores, absoluto. Centrados en dotar a las canciones de un lirismo épico, en el que las letras y la adaptación musical de las mismas, son la parte más importante de su estilo compositivo, Ada Van entran en un terreno que los asemeja a unos trovadores en clave de rock. Procedentes del barrio barcelonés de Sants , estos hijos bastardos de Joy Division y Nacho Vegas, este resultado de un trío imposible entre los hermanos Auserón y Claudia Cardinale (como ellos mismos se autodefinen), abandona, con una elegancia extrema la posibilidad de llegar a un estribillo resultón. Su objetivo no es ese. Su idea es abrazar, siguiendo las propuestas de Nacho Vegas, las posibilidades líricas del castellano como idioma, abandonando la métrica pop anglosajona y utilizando como máxima influencia las formas del romancero y del mester de juglaría. Porque en España, hasta la irrupción del pop, la música se regía por esos parámetros y parece que vamos abandonando a pasos agigantados esas influencias, en vez de como hace Nacho Vegas, o el propio Javier Vielba en su encarnación de El Meister, incorporarlas a nuestro rock y nuestro pop.

Las 4 canciones de este EP, producido por Marco Morgione de Elora y editado por 7 Señoritas Gritando, podríamos decir que son poesías o romances modernos, musicados dentro de estructuras rock y pop, obviando en cualquier caso, el estribillo como forma obvia. Y no les hace falta. La facilidad de Tito Barguño, para dotar de épica, dramatismo y lirismo exacerbado las letras que canta, y la capacidad del resto de miembro de crear un colchón rockero excelentemente construido, a partir del cual desarrollar estas letras; es asombrosa.

Letras que hablan de lo cotidiano, de lo común, de lo real, pero con un lenguaje a medio camino entre lo simbólico y lo diáfano que se acaban clavando en tu mente, como Hans, una oda a la liberación que cada fin de semana muchos encuentran en los lavabos, que va creciendo en intensidad a medida que se desarrolla el tema, con un teclado omnipresente que lleva el peso musical.

Los Campos de Azafrán es un desgarrador tema que hace hincapié en historias de muerte, venganza y lucha escondidas bajo la belleza de los campos amarillos de azafrán y cuyo desgarrador solo de guitarra es de esos que ponen la piel de gallina, ayudando a sumergirnos en la intensidad de un tema que sobrecoge.

La Fiesta del Cordero es otro romance psicodélico de amor, droga, sacrificio y sexo, donde el eros y el tánatos se dan la mano en un canto etílico y extático, donde acabamos gritando al fáquir (¿fucker?), acompañados de una música a medio tiempo que acaba rompiéndose hacia el final del tema, creciendo en intensidad acompañando los: “Ya no tengo miedo” de Tito.

 

Finalmente acaba el EP con un tema como La Piel No Existe, duro canto sobre la inmigración y lo que puede pasar por la cabeza de aquellos que se dedican a dar golpes a aquellos que se juegan la vida por saltar la verja que separa un mundo de otro. Un tema cuya guitarra desgarra como un golpe, y que, como el resto de temas de estos enormes Ada Van, va subiendo en intensidad, llegando a una épica del dolor que nos arrebata.

Y es que Ada Van apuestan por la intensidad, la poesía, la emoción, el lirismo, la épica, el romance con una calidad más que manifiesta, donde las letras cobran la importancia que se merecen y la parte importante de su propuesta es la canción como obra, no como producto pop. Enormes estos nuevos trovadores.

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